1. De muy chica – entre los 8 y los 10 años – me regalaron un libro de Khalil Gibran – La voz del maestro- que me dejó bastante traumada. Desde entonces desconfío mucho de la literatura que proviene de escritores que son de sociedades con mucha historia. O con cualquier cosa que venga de Asia en general.
  2. También por esa edad me regalaron una agenda con citas de Paulo Coelhoque no sólo quedó en el olvido – porque cuando estás en la primaria una agenda no te sirve de mucho, qe digamos – sino que además me hizo notar que Coelho no es para mí. Lo tengo apenas unos cm. más arriba que a Bucay, para que se imaginen.
  3. El otro día mi mamá me confesó que durante esa avalancha devoradora-de-libros (es decir, leo todo lo que se me cruza) escondió un libro para que yo no lo leyera (supongo que tendría una temática “de adultos”). Y lo escondió tan bien que nunca más lo encontró.
  4. Ya un poquito más grande, entre los 10 y los 13 años, mi mamá me regalaba novelitas rosa que agarraba al azar en la librería. Una navidad – yo tendría 12 años – me regaló un libro que me marcó profundamente: fue el primer libro que leí que tuviera escenas eróticas.
  5. No tengo ni ides de dónde están la mayor parte de esas novelitas rosas. Supongo que habrán muerto en alguno de los intercambios de libros con una tía o con mi hermana, con las que suelo intercambiar especialmente novelitas rosas.
  6. Ya no leo novelitas rosas.
  7. A los 12 años, también, leí Relato de un Náufrago de García Márquez y me pareció terriblemente aburrido, un prejuicio que me quedaría por muchos años, a pesar de leer luego un par de libros más que no fueran para nada aburridos. Recién ahora, después de leer 100 años de Soledad, pude terminar de sacudirme ese prejuicio.
  8. Tengo un prejuicio parecido con Borges, sólo que no recuerdo haber leído nada de él (creo que tal vez leí el Aleph, pero no puedo recordar nada relativo a la trama) Hace unas semanas decidí que es hora de educarme y leer Borges, sin embargo, por ahora tengo muchas cosas en mi lista de espera para leer. En algún momento voy a desasnarme.
  9. Muchos de los que hoy son mis autores preferidos, en algún momento de mi preadolescencia me parecieron aburridos. En esa época me gustaban los poemas, las novelas rosas y las novelas de detectives (Arthur Conan Doyle y Agatha Christie, sobretodo).
  10. Con todo esto noté que perdí muchos libros. O que por lo menos, estoy segura de haber tenido libros que ahora no encuentro por ningún lado.