Decime que vos no te despertás extrañando el toque de mis manos y mis besos, que no te sentís oprimido por la falta de calor humano a tu lado. Decime que no necesitas abrazarme para dormirte, que no sentís mi perfume cuando no estoy, que tu cuerpo no necesita al mío tanto como el mío al tuyo.

Dale, decime que no te importa mi ausencia, que no te falta nada, que en realidad te da igual. Así, tal vez, yo pueda dormirme extrañando(te) un poco menos.