Cuando bajo la defensa, cuando me relajo y me permito disfrutar de lo que me pasa, te pasa, nos pasa, se siente bien. Me abrazás, sonrío, te doy un beso. Te abrazo, sonreímos, me besás. Hago caras y te reís. Hacemos zapping y nos reímos. Hablamos y nos reímos, miramos el techo y nos quedamos dormidos.

Por la mañana me preparás un café con leche, con tres de azúcar, y dos tostadas con manteca.

A veces la tranquilidad de la cotidianeidad está buena.