No busques tu media naranja, aprendé a ser una naranja completa. (Un día, cuando ya no estés buscando, va a llegar otra fruta – un limón, una manzana – que no va a ser “tu otra mitad”, pero que va a ser tu mejor compañía en la ensalada de frutas que llamamos vida. Y van a ser distintos pero iguales, y eso está bueno)