Creo en un montón de cosas, pero a veces creo que es más fácil listar en lo que no creo.

No creo en la Tooth Fairy (o su versión local, el Ratón Pérez), no creo en las supersticiones, no creo en el arroz que nunca se pasa ni en los atrapasueños. No creo en Papá Noel, en los pijamas, ni en el Indec, tampoco en los libros de autoayuda ni la homeopatía. No creo en los cuentos de hadas ni en el para siempre.

Creo que puedo creer que las cosas existen, están, son tangibles. Creo que todos buscamos lo que creemos mejor; que en el fondo queremos lo que nos hace bien. También creo en los limones.

Om nom nom, lemon pie.