Hoy hice mi compra periódica de libros en mi librería de confianza. Entro a la librería casi automáticamente y, como ya la conozco de memoria, mi rutina suele ser siempre la misma: hojear la isla de best sellers y recomendados (de donde, curiosamente, JAMÁS me llevé nada), dar vueltitas a los dos estantes giratorios de libros pocket-sized (de los que sí, muchas veces me llevé cosas) y finalmente dirigirme a las islas y estantes de literatura clásica, literatura argentina y literatura contemporánea. Es mirando con paciencia esos estantes que encuentro lo más interesante.

Por lo general, estos últimos meses cumplo con un pequeño patrón: uno de Cortázar, uno de Saramago, uno de Murakami – no tengo intenciones de parar hasta tener sus bibliografías completas. Leo contratapas, busco nombres que me suenen familiares, libros que prometí leer y que nunca busqué, a veces hasta me llevo una listita con los libros que tengo intenciones de leer.

Hoy, particularmente, me di cuenta de algo que venía notando en mis visitas pasadas a ese pequeño oasis: tengo una debilidad por los autores latinoamericanos – y en especial por los que se dedicaron al realismo mágico. Mis compras de hoy fueron 4 autores argentinos: dos clásicos, dos nuevos escritores. Mi otra debilidad, en un punto aparte y un poquito relacionado tal vez, son las distopías y la crítica social.

Leí mucho para llegar a este punto donde encontré, finalmente, lo que me gusta leer. A los que me están leyendo, y ya encontraron su “rama”, ¿qué les gusta leer?