Domingos soleados pero fríos, de invierno que se niega a irse, que exige lo que queda de septiembre. Días como hoy te pateo el tablero, me pongo los auriculares y sonrío, elijo caminar en el sol y sentir el viento en la cara. Días como hoy elijo ser feliz, y reír cantando, y tomar unos mates bien calientes mientras buscamos una curva para aproximarnos al punto dado y decretar que el límite no existe. Hoy puedo responderte cuál era la altura total si la piedrita hizo la mitad del recorrido en el último segundo en caída libre. Encuentro respuestas, y pido una caída libre para dos, por favor. Sí, con un poco de salsa de chocolate. ¿Hace cuánto no vamos al parque?