-Dormir sola, vaya la gracia. Ya ves, no lloro. Podés seguir hablando, no voy a llorar. Soy como ella, mirala bailando, mirá, es como la luna, pesa más que una montaña y baila, tiene tanta roña y baila. Es un ejemplo. Dame la piedrita.
-Tomá. Sabés, es tan difícil decirte: te quiero. Tan difícil, ahora.
-Sí, parecería que a mí me das la copia con papel carbónico.

Julio Cortázar, en Rayuela