No entiendo que fue lo que hice mal. Si hablé demasiado o demasiado poco. Si no hice las cosas que debía, o si dije cosas que no debía. Si me callé cuando no me tenía que callar. Lo único que entiendo es que hoy entre los dos hay una pared que no puedo saltar.

Nada de lo que hago alcanza. Las oraciones terminan en punto, silencio y no encuentran respuesta. Mis intenciones se convierten en ramos de flores marchitas. Debería entenderlo pero no puedo.

Me pregunto si tengo que seguir adelante, o si realmente quiero hacerlo. Me pregunto si tiene sentido seguir soñando. Me pregunto si alguna vez vas a pensar en mí otra vez. Pero más que nada, me pregunto si de verdad puedo rendirme y dejar de intentarlo.