En realidad nuestra relación no se trataba de la atracción física irresitible que sentimos, sino de conocernos. Lo único que quería era conocerte, compartir mi tiempo con vos. Porque me hacía bien estar al lado tuyo, escucharte, hablar, reírnos y llorar. Me hace bien estar cerca tuyo, y que me preguntes cómo estoy, pero de verdad. Que me digas que lloro demasiado y a veces me cuesta ver. Pero también nos costó ver eso.