Después de la lluvia, el perfume de la angustia y el sonido del silencio que dejas cuando te vas. Después de no sobrevivir a las mañanas de ese abril, nubladas como ninguna más, viajo bien adentro a la ciudad del desencuentro, capital del nuevo centro del vacío existencial. Cómo me desilusionas cuando amagás y tiroteás, sin terminar las cosas. Libertad, mi casa es un desastre, mi vida un poco más; corazón, que caros son los precios del amor… No te encontré en el centro hoy y una secuencia de terror, y soñé pasiones locas con vos, y simplemente pasa que tengo ganas de verte. Algo habré perdido, que ando tan comprometido, buscar adentro tuyo algo que esta adentro mío, algo para poder tapar mi gran agujero espiritual, mis ilusiones rotas. Creo que buscarte es más digno que pensarte, más difícil que encontrarte y menos triste que olvidarte. Me preguntaste,”¿vos tomás?”, te dije “ya no lo hago más” y te aburrió la historia. No te encontré en el centro hoy, igual volví pensando en vos y grité tu nombre en el callejón, y simplemente pasa que tengo ganas de verte…