Necesito tener todo bajo mi control, lo que pasa y lo que deja de pasar. Necesito saber siempre, todo, qué, cómo, por qué. Me desespera no saber.

Y ese es el problema: sos un misterio para mí. Los hombres, por lo general, son bastante simples de leer y entender. Básicos, suelo decir. Es fácil predecir qué quieren, qué buscan, qué piensan. Pero vos no, eso es lo que me vuelve loca. No puedo saber lo que estás pensando con solo mirarte y eso me desespera. Te escapás de mi control.

Sos la excepción a mis reglas (de una y mil maneras). Y yo sé que lo sabés, y vos sabés que yo lo sé, pero siempre es todo tan tácito que tengo miedo a preguntarte.