La gente no cambia. Puede gustarle más o menos algo, pueden cambiar modas, puede preferir un trago sobre otro que antes no prefería, puede tomar decisiones distintas, puede creer otras cosas, puede negar cosas que dijo, puede cambiar su discurso, pero al final de todo, en lo realmente importante, la gente no cambia. Es difícil entenderlo a veces, pero es así.