Desde que me mudé estoy aprendiendo a vivir casi sin mirarme al espejo. No porque me haga la superada, sino porque no tengo más que uno en el baño y es solo para ver mi pelo. Esto hace que tenga que vestirme casi por intuición, ya que la mayor partes de las veces no tengo ni idea de cómo me queda lo que me puse hasta que llegué al espejo full-size del hall del edificio y ya es muy tarde para volver a cambiarme.

Sin embargo, esto hizo que en vez de cometer crímenes contra la moda, perdiera la vergüenza al como-me-queda  - que hacía que me cambiara 7 veces antes de salir y terminara siempre en la apuesta segura – y lograra looks bastante fashionables. De repente, me animé a usar chalecos, oxfords, vestidos y medias largas que nunca sentía que me quedaran bien…. y resulta que sí, me quedan bien. O por lo menos, no me veo en el espejo lo suficiente como para pensar que no es así.

UPDATE: El fin de semana me regalaron un espejo body-size, así que ahora volví a verme completa. Igual pienso seguir  jugándome con lo que me pongo, eh.