Estoy leyendo un libro que me cuesta mucho leer. No sé si es por la horrible traducción del alemán al inglés (o tal vez la traducción no es mala, sino la forma en la que está redactado el libro en su idioma original lo es) o por lo mucho que me pega lo que dice. Es un libro que mete el dedo en la llaga, juega con las heridas que todavía no terminaron de cerrar. Entonces cada cierto tiempo necesito dejarlo un rato e intercalar con otros libros que se me hacen más agradables. No dejo de leerlo porque es algo que hace mucho tiempo quiero leer y porque realmente me interesa la historia, pero me toca tan de cerca que  a veces es difícil no sentir que en realidad está hablando de mí.