Acariciarte la cintura entre la gente, robarte besos de a ratitos – cuando nadie nos ve -, contenerme de llenarte de abrazos cuando estamos rodeados de gente. Ser un par de casi desconocidos para el resto, pero ansiar secretamente cada segundo de nuestra intimidad. Reconocer tu aroma entre la gente y provocarte por debajo de las mesas para que me mires con mirada cómplice. Susurrarte al oído cuánto te quiero en medio de una conversación sobre temas serios e importantes con otras personas. Distraerte con mimos mientras estamos juntos y atendés el teléfono.

(todas esas pequeñas cosas)