Si voy a ser 100% honesta, una sola vez me enamoré de verdad. Una sola vez me enamoré perdidamente, con ese amor profundo que no obedece a razones y por el que estaba dispuesta a entregar hasta la última de las células de mi cuerpo. Me consta que fue mutuo y que él tampoco volvió a enamorarse. Probablemente fue mi única relación que se terminó por los motivos correctos, como debía ser. Tiempo después, cuando volvimos a vernos, todo fue como debía ser: sin cabos sueltos, sin reminiscencias, sin intentos patéticos de volver a ser lo que ya no éramos. Sería lindo volver a enamorarse.