Soy una persona que usa mucho el secador de pelo: tengo una tendencia a lavármelo en momentos poco oportunos, tales como justo antes de dormir o 10 minutos antes de salir al frío polar. Secarse el pelo es un rito totalmente femenino, una técnica, un momento de concentración e intimidad.

Toda mi vida tuve en casa un “secador de pelo profesional”, de esos que traen un montón de accesorios y aire frío/caliente. Era enorme, negro, imponente, con terminaciones en aluminio y un aro para colgarlo. Ese secador de pelo era el que usaba mamá cuando yo era chica, y fue el que seguí usando hasta mi adolescencia, para no enfermarme cuando iba a bailar con las chicas… hasta que se quemó. No recuerdo como pasó pero un día largó olor a quemado y no prendió más… fue un giorno tristisimo. Al poquito tiempo mi mamá me regaló un secador nuevo, un pocket de color blanco y violeta marca Rowenta que hacía juego con mi juego de planchita y demás accesorios estilísticos. Dos velocidades – solo calor – y ni un puto accesorio.

No les puedo explicar lo que sufrí con ese secador de pelo. Practiquísimo, si, pequeño, si, portátil, de viaje, ES TODO LO MISMO. Tardaba siglos en secarme el pelo, después quedaba todo lleno de frizz, y al salir, con el primer vientecito, volaba toda mi dedicación al carajo. Llegaba a todos lados indefectiblemente con una porra al mejor estilo Bob Patiño (a menos que acto seguido al ritual de secarme el pelo, hubiere utilizado la planchita para alisarlo…. pero las planchitas son otra historia).

Sumemos a ese secador de juguete el hecho de que me mudé, y conmigo se mudó el secador, y que muchas veces (ahora en invierno, y sobretodo a la noche) me baño en casa de mis padres. Entonces es inevitable el resfrío y esconderme debajo de un ridículo gorrito de lana para volver a casa, rogando que no me toque ninguna ventisca que haga sacudir hasta la última de mis vértebras. Encontré la excusa perfecta: dejo en casa de mis padres el secador portátil ¡y me compro uno de verdad!

Decidí pasar por cierta conocido local de electrodomésticos. Ay, que molesto, quinientos secadores en exhibición y a mí me parecían todos iguales. Entonces me puse específica: que tenga aire frío y boquilla direccionadora; preferentemente que tenga eso de los rayos iónicos o como sea que le digan que hace que te agarre menos frizz, y suma puntos si además tiene difusor y es de “bajo nivel de ruido”. Así y todo, me seguían pareciendo iguales pero pude descartar algunos. Finalmente, me decidí por el GA.MA Forza: bello, cositas iónicas, boquilla direccionadora, golpe de frío, difusor y hasta bajo nivel de ruido.

Llegó el momento de la verdad: hora de probarlo. Tenía el pelo húmedo todavía (y lleno de frizz, porque me había bañado en la casa de mis padres y había salido al frío sin secármelo, donde me agarró un viento helado) así que fue una situación apropiada para hacerlo. Lo prendí y no lo podía creer: era magia. Usé la boquilla, el difusor, el golpe de aire frío. Para cuando terminé, mi pelo estaba seco e impecable: ni una gota de frizz. Además estaba suavecito y brillante, pero creo que eso se debe al shampoo que estoy usando. Entonces mi novio me mira, y después de recalcar que soy como una nena con juguete nuevo, me dice “estás hermosa”.