A veces, cuando F. viene a visitarme, me avisa que está llegando mediante un mensaje que dice que está a 1 cuadra. Entonces me pongo las pantuflas, bajo lo más rápido que puedo – o que el ascensor me permite, en realidad -, corro los 50 metros que faltan para encontrarlo (a veces, a riesgo de ser atropellada por los autos que circulan mi transitada esquina) y le salto encima al mejor estilo The Notebook.

(Nunca me fijé si la gente nos miraba raro, pero tampoco me importa, sobretodo cuando estoy cerca suyo)