Antes tenía una curiosa manía de abrir blogs para superar mis duelos. Después de una ruptura muy fuerte en mi vida –  de esas que marcan un antes y un después más fuerte que otras – empecé un blog bastante particular, incluso para mí. El motto era algo como volver a aprender a ser yo, ahora sin vos. Durante los 5 meses que duró ese duelo, posteaba exclusivamente las letras de canciones que sentía que quería dedicarle, cada vez que tenía ganas de hablarle y sabía que no podía. Fue un cliché tras otro, pero era algo que necesitaba hacer para exorcizarme y dejarlo ir. Con el paso del tiempo las heridas fueron sanando, cada vez pensaba menos él y eso se reflejaba en el blog: la cantidad de posts gradualmente se iba reduciendo. El último mes, una sola canción que se despedía diciendo poder decir adiós es crecer. (Y sí, con ese adiós crecí, con todo lo bueno y lo malo)