- Te hago un cambio: te cedo el asiento si me cuidas a la chica. Asegurate de que llegue sana y salva.

Me sentí casi como la princesa en los videos. Dos estaciones más tarde le decía a mi todavía confundido guardia asignado “disculpame pero no puedo, no puedo”, justo antes de salir corriendo a refugiarme en la estación por tercera vez. Calor, mucho calor. Sentía que me moría, que se escapaba todo mi ser por la boca.

Y entre los delirios de la fiebre soñé con él. Una clase de geografía o matemática. “Era uno de mis compañeros, y ni siquiera uno de los brillantes.” Entonces nos escapamos, nos besamos y la boca se me llena de cerezas o de mariposas.