Hace poco empecé un cuaderno. Escribo un texto cada día, sobre un tema determinado, intentando focalizarme y no irme por las ramas. Es más un entrenamiento personal que otra cosa: escribo casi todos los días y los textos son cada vez más largos. Ayer un profesor me preguntó que hacía, qué tanto escribía, con mi letra pequeña. Le respondí “escribo, escribo para no olvidarme“. En ese momento lo dije casi sin pensar, pero me di cuenta después de que no podría haber dicho algo más acertado.  Al final sí, escribo para no olvidarme de lo que pienso, quiero y siento, escribo para no olvidarme de cómo escribir. Muchas veces me quejé de mi inhabilidad para expresarme, entonces escribo como un deportista entrena, escribo como entrenamiento para expresarme mejor.