Un día, paralizado frente al cambio, te das cuenta de que no entendés nada de lo que te dicen, no sabés lo que estás haciendo y que estás inventando respuestas. Otro día, como quien no quiere la cosa, te das cuenta de que tus padres no son superhéroes y tampoco saben todo. Después te cae la ficha y lo entendés: las personas pasan la mayor parte de su vida sin saber a ciencia cierta qué es lo que están haciendo, haciendo camino al andar. Y entendés que la verdadera esencia del éxito (con lo que sea que signifique ser exitoso para cada uno) en la vida radica en aprender a improvisar sobre la marcha, y que parezca que uno sabe lo que está diciendo.